martes, 18 de octubre de 2011

LAS PERSONAS BUENAS QUEDAN EN EL CORAZÓN

A un mes de la triste partida del Monseñor Marcelo Palentini, el pueblo de Jujuy lo extraña y llora más que nunca, porque fue un hombre bueno y carismático que se albergó en el corazón cada uno de nosotros. Sus huellas se marcaron de manera indeleble en todos los rincones de la provincia a partir de su misión de peregrino en los 16 años al frente del Obispado. 

La rapidez con que pasa la vida aún no nos permite medir el impacto de su  ausencia, pero estoy seguro que nuestros historiadores al momento de escribir el relato provincial, resaltaran con justicia lo que significó el Padre Marcelo Palentini para vida religiosa e institucional de Jujuy. Así, las generaciones venideras podrán entender porqué un 18 de septiembre de 2011 el pueblo de Jujuy se movilizó y lloró la partida de su Pastor.

Esas páginas dirán con mucha razón que fue un hombre bondadoso y comprometido con las cuestiones sociales, un permanente mediador entre sectores de la sociedad y el gobierno;  características de su personalidad que lo llevaron a estar ocupado hasta el ultimo momento de su vida en temas que aquejan a los sectores mas vulnerables del pueblo que lo adopto como propio, como el hijo mas querido. 

Siempre se destacará su tarea religiosa como Monseñor de la provincia de Jujuy porque no solo llevo la palabra al hermano necesitado sino que se hizo carne de la misma, y en ese camino somos testigos que lo dejo todo. Por eso también es justo reconocer la capacidad de líder pacificador que se puso de manifiesto en los momentos más difíciles que vivió la provincia. 

En su ausencia, nos queda el consuelo de que Dios lo llamó para encomendarle otras misiones en el mundo espiritual, y que desde ese lugar tendera una mano a la tierra que lo adoptó como hijo predilecto, por ahora eso nos brinda paz y nos ayuda a soportar el vacío que dejo en nuestros corazones. 

Como Vicegobernador de la provincia de Jujuy, reconozco y valoro su trayectoria religiosa al frente del Obispado de Jujuy; una persona de permanente consulta ante los innumerables acontecimientos sociales a los que debemos dar solución desde los poderes del estado provincial. Siempre mediador, un constante luchador por el común, fue un invalorable apoyo religioso para resolver con éxito las dificultades cotidianas.

Querido Monseñor Marcelo Palentini, siempre te llevaremos en el corazón.